David

De como me independicé de Google (iii) – La nube

De como me independicé de Google (iii) – La nube

Bien, llegó la hora. Es el momento de atacar el que sin duda es el anzuelo con el que el Sr. Google más nos tiene cogidos de los pelendengues. Todo ese conjunto de servicios con los que casi sin darnos cuenta nos hemos acostumbrado a vivir y que resultan más engorroso sustituir. Me estoy refiriendo, como no, a los servicios de sincronización de datos tales como calendarios, agendas telefónicas, fotografías, archivos, etc. En resumen, todo eso que de unos años a esta parte nos ha dado por llamar «la nube». Y bien llamado, porque la verdad es que es que un poco en las nubes hemos tenido que estar todo este tiempo para pensar que era buena idea dar todos nuestros datos privados a una empresa para que nos los guarde, y pensar que lo iba a hacer «gratis». En fin…

El problema

nube a la brasa

Ponga una «nube» en su vida, bien podría ser el eslógan de la última década. Práctico es, desde luego. Nos permite llevar nuestros datos de aquí para allá y mantenerlos sincronizados en distintos dispositivos, amén de proporcionarnos una sencillísima manera de mantener copias de seguridad. ¿Y qué es una «nube»? Pues lo cierto es que, en la práctica, una «nube» no es sino un ordenador conectado a internet 24×7, fiable y con buena conectividad para que esté siempre accesible. Y esto hace que la solución no sea tan inmediata como en los capítulos anteriores.

Después de darle unas cuantas vueltas, he reducido las posibles soluciones a estas tres posibilidades que voy a sugerir.

  1. Contratar un servicio similar a Google pero de pago. Si estás pensando que menuda melonada acabo de proponer, porque para qué voy a pagar a una empresa para obtener lo mismo que me da Google gratis, igual conviene que le eches un vistazo al capítulo 1 y luego seguimos. Obviamente Google no es gratis; le estamos pagando con nuestros datos sacrificando nuestra privacidad. Visto así, la propuesta es en realidad muy sencilla: Tener lo mismo pero pagado con dinero en lugar de en especies, y así conservamos la privacidad.
  2. Instalar nuestro propio servicio de sincronización en un servidor virtual alojado en un proveedor de alojamiento, similar a los que contratamos para albergar nuestras páginas web. En realidad esta sería la opción más recomendable, ya que nos permite mantener el control (casi) total de nuestros datos sin necesidad de tener que fiarnos (casi) de las políticas de privacidad de la empresa que decidamos contratar en la opción 1, y además nos vemos libres del engorro del mantenimiento del ordenador, el acceso a internet, las copias de seguridad, etc. A cambio debemos ser conscientes de que tendremos que abonar una cantidad mensual comparable a la de la opción 1, y que parámetros tales como el rendimiento de la máquina, la velocidad del acceso y, sobre todo, la capacidad del disco duro se verán muy influidos por la mensualidad que elijamos.
  3. Instalar los servicios de sincronización en nuestro propio servidor físico, de nuestra propiedad particular y privada, y alojado en nuestro hogar o local. De entrada yo no lo recomendaría: es engorroso de mantener, dependemos de que no se nos corte la conexión a internet ni la alimentación eléctrica y encima hay que pagar la luz, que cada vez está más cara. A cambio… tendremos un control absoluto tanto sobre los datos como sobre los ajustes del servidor, no necesitaremos fiarnos de ningún tercero que pudiera eventualmente querer acceder de manera lícita o ilícita a nuestros datos y, además, tener un servidor propio resulta ser un juguete de lo más molón.

Llegados a este punto, quien me conozca un poco seguramente ya habrá adivinado la opción que yo he elegido para mi (una pista: la 1 no es). Quien elija la uno no necesita más instrucciones, ya que el servicio se las proporcionará. Y para todos los demás, digamos que la manera de proceder es prácticamente idéntica para los casos 2 y 3. Así, que vamos allá.

La solución

Así que hemos decidido instalar nuestro propia «nube», sea un en un servidor externo o uno propio, por lo que necesitaremos el software adecuado. Y, como siempre, no me voy a detener en analizar las posibles alternativas, sino que me limitaré a señalar la que ha sido adecuada para mí. Y en este caso, el ganador es NextCloud.

Se trata de un software de código abierto que proporciona todos los servicios en nube que utilizamos de manera habitual: calendarios, contactos, archivos, correo electrónico, comunicación… Su código está disponible para la descarga en su página web y está ampliamente documentado. Para su instalación no necesitamos demasiados recursos de computación. Un mini-pc hará la función perfectamente. Como mucho tendremos que asegurarnos de disponer de suficiente espacio de disco duro para nuestras necesidades y, aún en el peor de los casos, seguro que superamos ampliamente los ridículos 15 Gb que nos «regala» el Sr. Google.

Preliminares

La instalación de NextCloud debe hacerse sobre un típico sistema LAMP, acrónimo de Linux, Apache, MySQL y PHP. Es decir, un servidor Linux con servidor web, base de datos y php. Lo mismo que se utiliza para alojar una página web promedio y que cualquier proveedor de alojamiento ya proporciona.

Apache

Cuenta la leyenda que en aquellos tiempos en los que internet comenzaba a expandirse y yo todavía tenía pelo, un grupo de programadores decidió poner un poco de orden en aquellas salvajes llanuras de la World Wide Web. Así que se pusieron manos a la obra para crear un servidor web potente y versátil. Pero para no reinventar la rueda, lo que hicieron fue parchear («patch», en inglés) el servidor web por entonces más popular, creado por el Centro Nacional de Aplicaciones de Supercomputación (NCSA por sus siglas en inglés), el NCSA HTTPd. Que durante su desarrollo a manos de un puñado de frikis cachondos lo que comenzara siendo conocido como un «patched server» terminara llamándose «apache server» no tiene nada de sorprendente. Puedo imaginarme perfectamente a los ingenieros partiéndose de risa haciendo el indio mientras picaban código como locos…

Apache ha sido el líder indiscutible de la WWW desde su aparición hasta ahora, si bien últimamente ha empezado a perder terreno a favor de servidores más modernos.  En realidad, el Apache que vamos a instalar se llama Apache2. Se trata de la segunda versión del mítico Apache una vez que se decidieron a reescribirlo desde cero, como debe ser.

Algunas notas sobre su configuración

El directorio raíz para los archivos de los sitios web es el siguiente: /var/www/

La instalación trae un sitio por defecto que nos servirá para comprobar que el servidor está funcionando. Dicho sitio se encuentra en /var/www/html y será accesible conectándonos directamente a la IP del servidor.

En la práctica, el sitio web consiste en un único archivo index.html. En el manual de Apache2 se suele indicar que para levantar nuestro sitio web lo que tenemos que hacer es sustituir este archivo por los archivos de nuestro sitio. Sin embargo yo prefiero crear una nueva carpeta y mantener el sitio por defecto. En caso de problemas, tener disponible un sitio por defecto para comprobar el funcionamiento básico del servidor me ha resultado útil más de una vez.

En mi caso, el sitio web adicional para nextcloud irá en: /var/www/nextcloud

Sitios web

Cada uno de los sitios web que habilitemos en Apache2 lleva el nombre de Servidor Virtual (Virtual Host) Este esquema de configuración permite servir tantos sitios como queramos, distinguiendo unos de otros mediante el nombre DNS con el que accedamos al servidor y/o con el número de puerto. La configuración para cada sitio se guarda en un archivo en el siguiente directorio de sitios disponbles: /etc/apache2/sites-available/

Si miramos el contenido inicial de este directorio veremos dos plantillas preconfiguradas: una para sitios http normales y otra para sitios con SSL habilitado (sitios https). Normalmente en estos archivos especificamos cosas como el puerto, en nombre DNS con el cual nos conectamos, el directorio web, etc. Para configurar el sitio, copiaremos la plantilla deseada y la personalizaremos con un nombre de archivo que identifique a nuestro sitio y modificaremos los parámetros oportunamente.

Por ejemplo, puedo crear un sitio http en nextcloud.conf. Sin embargo, como voy a utilizar SSL, tendré que utilizar la plantilla preconfigurada para SSL que copiaré a un archivo nextcloud-ssl.conf.

Y ahora, para habilitarlo: a2ensite nextcloud.conf Y para deshabilitarlo: a2dissite nextcloud.conf

Nota: Estos comandos, en realidad, lo único que hacen es crear y destruir enlaces simbólicos en el directorio /etc/apache2/sites-enabled/ Si no utilizáramos el comando tendríamos que crear estos enlaces manualmente y el resultado sería el mismo.

Añadiendo algo de seguridad

Si queremos habilitar SSL, lo cual es sumamente recomendable, habilitaremos el siguiente módulo:

a2enmod ssl
service apache2 reload

 

Nota: Apache2 genera de manera automática un certificado que será utilizado por defecto cuando habilitemos ssh. Este certificado no está firmado por una autoridad de certificados («Certificate Authority, o CA), sino que está autofirmado. Básicamente, lo que esto implica es que no hay una entidad de un nivel superior que garantice que el servidor sea quien dice ser, sino que es el propio servidor el que se identifica a sí mismo. En condiciones normales esto se considera un riesgo de seguridad y el navegador que utilicemos para conectarnos al servidor nos advertirá de ello. Sin embargo, al ser nosotros mismos quienes gestionamos directamente el servidor, podemos obviar este aviso de manera segura (ya que, obviamente, nosotros ya sabemos quienes somos y no necesitemos que nadie nos lo confirme… ¿o no?). Lo importante es que el acceso a los datos se estará realizando por un canal cifrado, que es de lo que se trata. Sin embargo, si tal aviso nos resulta engorroso o somos algo maniáticos de la seguridad, podemos recurrir a un certificado gratuito generado y firmado por una CA de verdad, como es Let’s Encrypt.

 

Let’s Encrypt

ACMEAhora, si quiero un certificado de verdad, instalo el programa Certbot. Se trata de un software que, mediante el protocolo ACME (Sí, no es coña) nos permite verificar que tenemos control sobre el dominio al cual irá asociado el certificado. Para ello será necesario tener previamente un sitio web funcionando con HTTP, en el puerto 80, en el mismo dominio para el cual voy a solicitar el certificado. Puede ser cualquier sitio, incluso el sitio por defecto de Apache2. Además, una vez instalado el certificado, el sitio se puede deshabilitar.

sudo apt update
sudo apt install software-properties-common
sudo apt install python3-certbot-apache

Ahora vamos a obtener e instalar el certificado. Y, como para casi todo en esta vida, hay dos posibles maneras: la fácil y la buena.

  • La fácil consiste en una única instrucción que genera el certificado y configura Apache2 para usarlo, todo en uno.
  • La buena: Solamente generamos el certificado y la configuración de Apache2 la gestionamos mano. Así nos enteramos de lo que estamos haciendo, lo cual es muy conveniente y tampoco es tan difícil, caramba!

Así que vamos con la buena. Primero, generamos el certificado.

sudo certbot certonly --apache

Me preguntará el dominio y una dirección de email administrativa de contacto y generará el certificado y la clave privada que dejará en los respectivos directorios:

/etc/letsencrypt/live/mi-dominio.com/fullchain.pem

/etc/letsencrypt/live/mi-dominio.com/privkey.pem

Y, ahora sí, configuramos nuestro sitio web añadiendo la ubicación del certificado al archivo de «Virtual Host» en Apache2

sudo nano /etc/apache2/sites-available/nextcloud-ssl.conf

SSLCertificateFile /etc/letsencrypt/live/mi-dominio.com/fullchain.pem
SSLCertificateKeyFile /etc/letsencrypt/live/mi-dominio.com/privkey.pem

Y no nos olvidemos de comentar las líneas que se refieren al certificado autofirmado, ya que no es el que queremos usar

#SSLCertificateFile     /etc/ssl/certs/ssl-cert-snakeoil.pem
#SSLCertificateKeyFile /etc/ssl/private/ssl-cert-snakeoil.key

Y ya está listo. No olvidemos recargar el servicio Apache2

Algunas utilidades

Si queremos comprobar los certificados instalados

sudo certbot certificates

Si queremos eliminar algún certificado

sudo certbot delete --cert-name <nombre-certificado>

Si queremos renovar un certificado próximo a caducar (duran 90 días)

sudo certbot renew --cert-name <nombre-certificado>

Si sólo queremos comprobar el buen funcionamiento de la renovación

sudo certbot renew --dry-run

Nota: Tanto para la generación de un certificado como para su renovación será necesario tener un sitio web habilitado en el mismo dominio en el puerto 80, es decir, accesible con HTTP. Una vez instalado o renovado el certificado, el sitio web en el puerto 80 puede ser deshabilitado.

 

PHP

Ningún misterio en este punto. Únicamente recordar que siempre resulta muy conveniente colocar en el directorio raíz de nuestro sitio web un archivo de tipo php que llame a la instrucción phpinfo(). De esta manera contamos con una sencilla pero eficaz herramienta de depuración que nos permita comprobar el correcto funcionamiento de nuestra instalación de PHP. Para simplificar las cosas, el archivo en cuestión se llamará, simplemente, phpinfo.php

nano phpinfo.php
<?php

// Muestra toda la información, por defecto INFO_ALL
phpinfo();

?>

 

MariaDB

Éste es el nombre de uno de los sistemas de gestión de bases de datos relacionales de código abierto más populares en la actualidad y que, de hecho, es el aconsejado para la instalación de Nextcloud.

Si bien en el encabezamiento del artículo hablábamos de que la M de un sistema LAMP hacía referencia a MySQL, MariaDB es una opción equivalente y que, en general, es más recomendada. Sus principales impulsores fueron los mismos que crearon MySQL con la diferencia de que ésta fue desarrollada en Oracle Corporation mientras que para MariaDB se creo una fundación que se comprometió a mantener el código bajo licencia GPL. Este compromiso nunca lo tuvo Oracle, más allá de una cierta voluntad inicial, y lo cierto es que algunos módulos de MySQL ya están bajo licencia privativa. Teniendo en cuenta que MariaDB es totalmente compatible con MySQL y que las malas lenguas dicen que rinde mejor, la elección parece clara.

Configuración

Una vez instalada, el primer paso es conectar con el motor de base de datos. Observar que ejecutamos el comando con sudo, de manera que no es necesario identificarse específicamente para la base de datos.

sudo mariadb

En primer lugar creamos la base de datos

CREATE DATABASE nextcloud_db;

A continuación creamos un usuario y le otorgamos permisos

GRANT ALL PRIVILEGES ON nextcloud_db.* TO 'nextcloud_usr'@localhost IDENTIFIED BY 'password';

Y no nos olvidemos de aplicar los cambios

FLUSH PRIVILEGES;

Y por si os lo estabais preguntando, la razón del curioso nombre de esta base de datos reside en la tradición de su principal creador, un tal Ulf Michael Widenius (al que, por razones obvias, sus amigos llaman Monty) de incluir en la denominación de sus creaciones los nombres de sus hijos. Así, su primer hijo, My, dio lugar a MySQL, mientras que su segunda hija, María, inspiró MariaDB. Muy tierno, el tío Monty.

Instalación de Nextcloud

Existen varios métodos para instalar un servidor de Nextcloud. La instalación web es posiblemente la más sencilla de todas y tiene la ventaja de que el procedimiento es idéntico tanto si la instalación la hacemos en un espacio de alojamiento compartido como en un servidor personal. Consiste, básicamente, en descargar un archivo llamado setup-nextcloud.php, colocarlo en la raíz de nuestro sitio web y dirigirnos a él desde cualquier navegador. Nos aparecerá un asistente de instalación y lo único que tenemos que hacer es seguir las instrucciones e ir aportando la información necesaria.

Por cierto, la última vez que visité la web de Nextcloud la encontré un tanto confusa, así que para ahorrar trabajo el manual de instalación se encuentra aquí. Respecto a la descarga del archivo php, el enlace proporcionado en dicho manual no es de mucha utilidad y, al final, no me quedó que recurrir a la misma página de github donde se encuentra el proyecto. En fin…

Por cierto, en mi caso, durante la instalación me encontré con un par de errores que, por si acaso, dejo documentados aqui:

Nada más conectar al php de instalación me dio un error de que faltan los drivers para conectar con la base de datos. Esto lo solucioné instalando el paquete php-mysqlnd

Y una vez en marcha el asistente, otro error me impedía introducir los datos de conexión a la base de datos. Esto lo solucioné editando el archivo /config/config.php e insertando los datos de conexión a mano. Por cierto, sustituyo mysql por mariadb.

Arranque y optimización

Una vez instalado el servidor podemos acceder al panel de control del mismo en la dirección https://<mi_dominio//index.php/apps/dashboard/

Una vez allí, una página me mostrará una lista de asuntos que resulta necesario optimizar. Esta lista puede variar de un servidor a otro. Aquí me limitaré a comentar algunos de los cambios que, según mi experiencia, suelen ser los más habituales, o bien aquellos con los que me he ido encontrando a lo largo de la experimentación con Nextcloud.

Es habitual tener que introducir algunas modificaciones en el archivo de configuración de PHP, php.ini Para ello, lo primero es localizar dicho archivo de configuración, ya que según la instalación pueden existir varios y es necesario saber cuál es el que se está cargando. La manera de averiguarlo es consultar el archivo de depuración de PHP mencionado antes, es decir, la página phpinfo.php

En mi caso: /etc/php/8.1/fpm/php.ini

Un cambio clásico suele ser el ajuste del límite de memoria al valor recomendado: 128M -> 512M

Como siempre, cualquier cambio a la configuración de PHP requiere reiniciar el servicio

sudo systemctl restart php8.1-fpm

También suele ser frecuente la recomendación de instalar algunos paquetes adicionales, tales como php-imagick  y para el soporte svg, libmagickcore-6.q16-6-extra (que, por cierto, viene entre los paquetes sugeridos)

php-intl

Un mensaje importante, por cuestión de seguridad, se refiere al hecho de que los archivos se encuentran por defecto dentro del directorio web mientras que el archivo. htacces está desactivado. Recordemos que el archivo .htaccess es un método clásico que permite restringir el acceso a los directorios que se encuentran dentro del directorio de nuestra web. Sin embargo, este método no es del todo fiable y, además, compromete el rendimiento del servidor. Es por ello que, por defecto, se encuentra deshabilitado. Una discusión interesante se encuentra en el siguiente artículo:

https://httpd.apache.org/docs/2.4/howto/htaccess.html#when

Entonces, para mantener a salvo nuestros archivos, lo mejor es sacar el directorio de datos fuera de la raíz de documentos del sitio web y especificar la nueva ubicación en el archivo de configuración.

También nos podemos encontrar con un error al intentar conectar con los protocolos CalDAV. Esto es debido a que la resolución correcta de las rutas de cada protocolo se encuentran especificadas en el archivo .htaccess, el cual, como ya hemos visto, está deshabilitado por defecto. Una solución es habilitarlo sólo para nuestro sitio web añadiendo estas línes al archivo de «Virtual Host»:

<Directory /var/www/nextcloud/>
                AllowOverride All
</Directory>

Cache

Instalo la cache con apt install php-apcu

Se creará el archivo de configuración de php /etc/php/8.1/conf.d/20-apcu.ini En él añado las siguientes líneas (encontradas por ahí…)

apc.enabled=1
apc.file_update_protection=2
apc.optimization=0
apc.shm_size=256M
apc.include_once_override=0
apc.shm_segments=1
apc.ttl=7200
apc.user_ttl=7200
apc.gc_ttl=3600
apc.num_files_hint=1024
apc.enable_cli=0
apc.max_file_size=5M
apc.cache_by_default=1
apc.use_request_time=1
apc.slam_defense=0
apc.stat_ctime=0
apc.canonicalize=1
apc.write_lock=1
apc.report_autofilter=0
apc.rfc1867=0
apc.rfc1867_prefix =upload_
apc.rfc1867_name=APC_UPLOAD_PROGRESS
apc.rfc1867_freq=0
apc.rfc1867_ttl=3600
apc.lazy_classes=0
apc.lazy_functions=0

Le indico a nextcloud que utilice apcu en su archivo de configuración

sudo nano /var/www/nextcloud/config/config.php

'memcache.distributed' => '\\OC\\Memcache\\APCu',
'memcache.local' => '\\OC\\Memcache\\APCu',

Reinicio, y a funcionar

sudo systemctl restart php8.1-fpm.service
sudo systemctl restart apache2.service 

 

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Trabajar con unidades cifradas

Montar

sudo cryptsetup luksOpen /dev/sdb encrypted_volume

Si aún no hemos creado un punto de montaje

sudo mkdir /mnt/8TB

Montamos

sudo mount /dev/mapper/encrypted_volume /mnt/8TB

Desmontar

sudo umount /mnt/8TB
sudo cryptsetup luksClose encrypted_volume

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openHAB Cloud Connector

Cuando deja de funcionar, no siempre es porque se hayan caído los servidores de myopenhab.org… A veces me he encontrado con el servicio desconfigurado. Si ya lo hemos probado todo, el siguiente procedimiento suele funcionar.

  • Desinstalar openhab cloud connector desde la interfaz de usuario de openHAB. Está en la sección User Interfaces.
  • Detener el servicio:
    sudo systemctl stop openhab2
  • Borrar la caché:
    sudo openhab-cli clean-cache
  • Reiniciar el servicio:
    sudo systemctl start openhab2
  • Reinstalar el addon. Normalmente, el UUID y el secret se mantienen los mismos, pero si cambiaran, los nuevos se encuentran en las siguientes ubicaciones:
    cat /var/lib/openhab2/uuid
    cat /var/lib/openhab2/openhabcloud/secret
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Añadiendo un adaptador Z-Wave (o un coordinador Zigbee, para el caso)

Añadiendo un adaptador Z-Wave (o un coordinador Zigbee, para el caso)

Si queremos habilitar nuestro controlador domótico para gestionar una red Z-Wave necesitaremos incorporar un dispositivo que actúe como puerta de enlace entre la red y nuestro software de control Openhab. Estos dispositivos suelen venir en forma de «dongle» USB y sea cual sea la manera en que nuestro software se comunique con él, siempre deberemos especificar el puerto serie virtual al que se encuentra conectado. Sabiendo que son muchos los puertos serie virtuales que un sistema linux es capaz de crear, necesitaremos identificar correctamente cuál corresponde al dispositivo que queremos manejar.

Nota: Si bien nuestro propósito es conectar un «dongle» que nos permita gestionar una red domótica inalámbrica, todo el procedimiento aquí descrito es igualmente válido para cualquier dispositivo USB que enchufemos a nuestra máquina.

La manera clásica de hacer esto consiste en listar los dispositivos de este tipo antes y después de enchufar el adaptador y ver qué nueva línea es la que aparece en el listado.

ls -l /dev/tty*

En nuestro caso, acabamos de conectar un dongle Z-Wave Gen5 de la marca Aeotec, y lo que obtenemos es el puerto serie virtual se llama: /dev/ttyACM0

Si ahora, por ejemplo, hacemos lo mismo con el adaptador Zigbee Sonoff mientras está enchufado el anterior, veremos que aparece un segundo puerto: /dev/ttyUSB0

En principio, con estos datos ya tendríamos suficiente. Sin embargo, el problema de que la asignación de puerto se realice dinámicamente es que el puerto serie asignado al adaptador puede variar cada vez que el sistema se reinicie o, incluso, cada vez que el dispositivo se desenchufe, dependiendo de los puertos disponibles, con lo cual la configuración que hayamos ajustado para nuestro software dejará de tener sentido. De hecho, la asignación anterior de puertos podría depender, simplemente, de los puertos USB utilizados o, incluso, del orden en el que se enchufan. Para evitarlo es preciso crear una regla de persistencia.

Lo primero es obtener la información que identifica unívocamente a nuestro adaptador, concretamente dos números hexadecimales llamados «idVendor» e «idProduct». Esto se consigue listando los dispositivos USB reconocidos por el sistema. Y, para evitar confusiones, como antes, mejor hacerlo antes y después de enchufarlo.

Por ejemplo, antes de enchufar ningún adaptador obtenemos esto:

lsusb
Bus 001 Device 003: ID 058f:6254 Alcor Micro Corp. USB Hub
Bus 001 Device 001: ID 1d6b:0002 Linux Foundation 2.0 root hub
Bus 005 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 004 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 003 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 002 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub

Todos estos dispositivos corresponden, simplemente, al Hub USB. Sin embargo, si enchufamos el adaptador Z-Wave vemos esto:

lsusb
Bus 001 Device 003: ID 058f:6254 Alcor Micro Corp. USB Hub
Bus 001 Device 001: ID 1d6b:0002 Linux Foundation 2.0 root hub
Bus 005 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 004 Device 004: ID 0658:0200 Sigma Designs, Inc. Aeotec Z-Stick Gen5 (ZW090) - UZB
Bus 004 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 003 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 002 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub

Y después de enchufar los dos, esto otro:

lsusb
Bus 001 Device 003: ID 058f:6254 Alcor Micro Corp. USB Hub
Bus 001 Device 001: ID 1d6b:0002 Linux Foundation 2.0 root hub
Bus 005 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 004 Device 005: ID 10c4:ea60 Silicon Labs CP210x UART Bridge
Bus 004 Device 004: ID 0658:0200 Sigma Designs, Inc. Aeotec Z-Stick Gen5 (ZW090) - UZB
Bus 004 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 003 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub
Bus 002 Device 001: ID 1d6b:0001 Linux Foundation 1.1 root hub

En este formato, lo que nos interesa son los dos números hexadecimales que aparecen después de ID, de esta forma <idVendor>:<idProduct>

Ahora creamos el siguiente archivo en el que añadimos una línea por cada dispositivo, especificando los ID’s obtenidos en el paso anterior y un nombre facilmente reconocible:

sudo nano /etc/udev/rules.d/usb-serial.rules
ACTION=="add", SUBSYSTEM=="tty", ATTRS{idVendor}=="0658", ATTRS{idProduct}=="0200", SYMLINK+="ttyUSB-AEON-ZWAVE"
ACTION=="add", SUBSYSTEM=="tty", ATTRS{idVendor}=="10C4", ATTRS{idProduct}=="EA60", SYMLINK+="ttyUSB-SONOFF-ZIGBEE"

Esto creará un enlace simbólico entre el nombre que nosotros especifiquemos para cada dispositivo y el puerto al que se asigne cada vez, independientemente de cuál se trate.

Ahora, si comprobamos el listado de los dispositivos de tipo puerto serie:

ls -l /dev/tty*

crw-rw-rw- 1 root tty       5,  0 May 16 19:15 /dev/tty
crw--w---- 1 root tty       4,  0 May 15 22:38 /dev/tty0
crw--w---- 1 root tty       4,  1 May 15 22:39 /dev/tty1
crw--w---- 1 root tty       4,  2 May 15 22:38 /dev/tty2
crw--w---- 1 root tty       4,  3 May 15 22:38 /dev/tty3
crw--w---- 1 root tty       4,  4 May 15 22:38 /dev/tty4
crw--w---- 1 root tty       4,  5 May 15 22:38 /dev/tty5
crw--w---- 1 root tty       4,  6 May 15 22:38 /dev/tty6
crw--w---- 1 root tty       4, 60 May 15 22:38 /dev/tty60
crw--w---- 1 root tty       4, 61 May 15 22:38 /dev/tty61
crw--w---- 1 root tty       4, 62 May 15 22:38 /dev/tty62
crw--w---- 1 root tty       4, 63 May 15 22:38 /dev/tty63
crw--w---- 1 root tty       4,  7 May 15 22:38 /dev/tty7
crw--w---- 1 root tty       4,  8 May 15 22:38 /dev/tty8
crw--w---- 1 root tty       4,  9 May 15 22:38 /dev/tty9
crw-rw---- 1 root dialout 166,  0 May 16 19:25 /dev/ttyACM0
lrwxrwxrwx 1 root root          7 May 15 22:38 /dev/ttyUSB-AEON-ZWAVE -> ttyACM0
lrwxrwxrwx 1 root root          7 May 15 22:38 /dev/ttyUSB-SONOFF-ZIGBEE -> ttyUSB0
crw-rw---- 1 root dialout 188,  0 May 16 18:17 /dev/ttyUSB0
crw------- 1 root root      5,  3 May 15 22:38 /dev/ttyprintk

Podemos comprobar los nombres elegidos por nosotros y los puertos a los que hacen referencia en este momento. Por cierto, también observamos que para acceder a estos puertos es necesario ser root o pertenecer al grupo dialout

Si vamos a manejar los dispositivos desde openhab

Ahora ya podemos indicar al software que vaya a utilizar el dispositivo el puerto serie en cuestión. En el caso de que dicho software sea openhab, necesitaremos que su entorno de configuración reconozca estos nombres para hacerlos disponibles en el contexto del programa. Para ello modificamos el archivo de configuración de entorno en /etc/default/openhab añadiendo la siguiente opción en la sección correspondiente:

sudo nano /etc/default/openhab

EXTRA_JAVA_OPTS="-Dgnu.io.rxtx.SerialPorts=/dev/ttyUSB-AEON-ZWAVE:/dev/ttyUSB-SONOFF-ZIGBEE"

Y ya sólo necesitaríamos configurar los puertos correctos en la interfaz de OpenHab que corresponda al servicio en cuestión. En nuestro ejemplo, los Addons correspondientes a las redes Z-Wave y Zigbee.

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Entrándole a Zigbee por la puerta de atrás (…ejem, MQTT)

Entrándole a Zigbee por la puerta de atrás (…ejem, MQTT)

¿Por qué?

Hasta la fecha de empezar a escribir estas notas, los dispositivos inalámbricos que componían mi sistema doméstico eran de dos tipos: Wifi, con protocolo MQTT y Z-Wave. Como en algún momento dejaré documentado, los dispositivos Wifi tenían la ventaja de ser muy económicos, y el inconveniente de que todos funcionaban con una aplicación propietaria, por lo que si queríamos conectarlos con un protocolo abierto resultaba necesario un pequeño hackeo. Por su parte, los dispositivos Z-Wave tenían la ventaja de funcionar «out of the box» pero el grave problema de ser más caros que el jamón. Respecto a Zigbee, lo cierto es que ha estado siendo durante todos estos años el niño perdido de la domótica. Diseñado como un protocolo con bajos requerimientos de hardware y, por ende, de elección para la fabricación de dispositivos potencialmente baratos, había sido tan pobremente adoptado que los pocos dispositivos que había eran raros y con precios no precisamente competitivos… En fin!

Sin embargo, ahora las cosas están cambiando. Raros engendros como Alexa o Google Assistant están consiguiendo que la domótica, relanzada ahora con el nombre de «hogar digital», este pasando de ser una chaladura de cuatro frikis asociada a pelis japos futuristas a convertirse casi, casi en un deporte nacional. Como consecuencia, estoy empezando a ver aparecer dispositivos Zigbee de diversas marcas más o menos reconocidas y a precios similares a los productos Wifi chinos. Por cierto, que entre ellos está una línea de productos de Ikea. Así que decidí que era momento de dedicarles un poco de atención y empezar a aprovechar el tirón.

¿Por dónde?

Lo primero para empezar a funcionar con Zigbee será adquirir y configurar un coordinador universal. Por supuesto, cada marca ofrece su propio coordinador con su app, pero por mal camino iríamos si para aprovechar un protocolo estándar nos liáramos con hardware particular de cada fabricante. Estos coordinadores universales suelen venir con la forma de un dongle USB, y lo que nos interesa es que pueda ser manejado por nuestro controlador domótico. A día de hoy, Openhab dispone de un Addon para Zigbee, pero desgraciadamente se encuentra todavía un poco en pañales y no son muchos los coordinadores con los que puede funcionar sin problemas. En concreto, le había echado el ojo a un coordinador universal que acaba de sacar Sonoff con bastante buena pinta y a un precio bastante interesante, pero que el Addon de Openhab aún no puede reconocer. Existen coordinadores más caros, más antiguos y menos disponibles que sí son compatibles pero, la verdad, no me parece una buena idea tener que morir a este palo.

Afortunadamente ya hace tiempo que existe una solución, bastante más madura, que tiene pinta de provisional pero que bien pudiera quedarse de manera definitiva en función de como evolucionen las cosas. Y se llama Zigbee2MQTT

Como su nombre indica, se trata de un puente entre ambos protocolos. En la práctica consiste en un software independiente que se ejecuta al margen de Openhab, de manera similar al broker MQTT. Zigbe2MQTT puede manejar un buen puñado de coordinadores, entre ellos el que acabo de mencionar de Sonoff, así que decidí probarlo y darle tiempo al equipo que está trabajando en el Addon para ver qué pasa. Y a la vez ir probando el puente y comprobar su versatilidad.

El funcionamiento es bastante sencillo. Por un lado, Zigbe2MQTT se conecta al coordinador para gestionar la red Zigbee, comunicándose directamente con un montón de dispositivos compatibles. Y, por otro, se enlaza al broker MQTT que uno tenga previamente instalado en su controlador domótico permitiendo así la monitorización y control de todos los dispositivos Zigbee mediante mensajes MQTT enviados y recibidos por el broker. Así, para manejar estos dispositivos desde Openhab lo único que tenemos que hacer es añadirlos como cosas genéricas MQTT. Parece sencillo, ¿no?

¿Cómo?

La instalación de Zigbee2MQTT viene bastante bien explicada en su página web. Dejo aquí unas notas de las vueltas que tuve que dar para hacer funcionar el tema.

1.- El software se descarga de Github y se compila en la propia máquina. Una vez hecho, lo instalamos como un servicio. Hasta aquí, ningún misterio.

2.- Si seguimos el proceso de instalación sugerido, el archivo de configuración se guarda en

nano /opt/zigbee2mqtt/data/configuration.yaml

3.- En este fichero conviene hacer algunos cambios. Unos claramente sugeridos en las intrucciones, otros no tanto. Por ejemplo, para manejar el software desde la interfaz web incluida en el paquete es preciso añadir las siguientes líneas al fichero de configuración:

frontend:
   port: 8081

Ojo, que el puerto por defecto es el 8080 que coincide con el de Openhab. De ahí que haya decidido cambiarlo al 8081.

También conviene modificar, por seguridad, el parámetro que permite que cualquier dispositivo Zigbee detectado pueda conectarse sin más (y habilitar esta característica a mano desde la interfaz cada vez que la necesitemos)

permit_join: false

El resto de cambios, como la especificación del puerto serie o la generación de una clave de red personalizada son claramente explicados en las indicaciones. Respecto del puerto serie, dos indicaciones:

  • Si bien podemos especificar directamente el dispositivo creado al enchufar el dongle, no es una buena idea hacerlo así, porque nada garantiza que este puerto no pueda cambiar en un futuro. Es preferible crear un enlace simbólico basado en el ID del dispositivo.
  • También tener en cuenta que el usuario que ejecuta el programa deberá pertenecer al grupo dialout o el programa no podrá acceder al puerto.

Ambas indicaciones vienen explicadas aquí.

¿Con qué?

Ya he mencionado qué coordinador elegí para comenzar mis pruebas. Ahora presentaré el primer dispositivo Zigbee en incorporarse a mis filas: Una bombilla regulable de la marca Osram que encontré en Amazon por menos de 10€

Como hemos indicado, una vez instalado el software la interfaz Web nos permite añadir dispositivos y controlarlos directamente desde la propia interfaz. Ahora bien, si queremos controlar los dispositivos a través del broker MQTT necesitamos conocer la estructura de los mensajes, lo que puede variar un poco de un dispositivo a otro. Para ello, nada como la aplicación MQTT Explorer, directamente disponible desde los repositorios de SNAP,

Operando sobre el dispositivo y fisgando con el explorer podemos ver los mensajes que alcanzan al broker. El «topic» para todos ellos es de la forma zigbee2mqtt/nombre-dispositivo/ y el «payload» del mensaje es una cadena de tipo JSON con los valores de las variables relevantes. Concretamente, para mi bombilla:

{»brightness»:124,»linkquality»:90,»state»:»ON»,»update»:{«state»:»available»}}

El prefijo del «topic» es por defecto zigbee2mqtt, pero puede ser modificado en el archivo de configuración. Y el nombre del dispositivo también puede ser personalizado desde la interfaz web una vez nos conectamos a él.

Sin embargo, si desde el explorer enviamos a dicho «topic» una cadena con la misma estructura y los valores que nosotros queremos, resulta que no pasa nada!!!

Tras mucho darle vueltas y ponerme a trazar diagramas encuentro lo evidente. La pista me la dio la variable «linkquality». Obviamente, esta variable se genera tras la recepción del mensaje, ya que no tiene ningún sentido establecer la calidad del enlace antes de que éste tenga lugar, más que nada porque aún no se conoce. Como estamos operando el dispositivo directamente a través de la red Zigbee, estos mensajes que puedo leer en el explorador son solamente aquellos que van de Zigbee2MQTT hacia el broker MQTT. Es decir, son  mensajes que informan del estado del dispositivo después de que éste haya cambiado su estado. Así que, si queremos modificar el estado del dispositivo enviando mensajes al broker desde otro programa, tal como el MQTT Explorer u Openhab, ¿cómo lo hacemos? Rebuscando un poco por ahí, ya no recuerdo dónde, di con la solución, bastante simple pero un poco puñetera si, como yo, no sabemos bien lo que estamos estamos buscando:

Los mensajes que queremos que alcancen el dispositivo han de ir dirigidos a este topic: zigbee2mqtt/nombre-dispositivo/set, y la carga útil del mensaje es, simplemente, la variable que queremos modificar en formato JSON. Por ejemplo:

zigbee2mqtt/nombre-dispositivo/set {«brightness»:124}

o bien:

zigbee2mqtt/nombre-dispositivo/set {«state»:»ON»}

Y… voilà!

 

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Logitech Media Server en Ubuntu 22.04

Logitech Media Server en Ubuntu 22.04

Pues eso, una entrada rápida para dejar registro del calvario que supone, en ocasiones, actualizar a una versión nueva y radiante de Ubuntu. El asunto: un servidor con LMS deja de funcionar al actualizar a Ubuntu 22.04, así, sin más.

Algún día daré cuenta de cómo es eso de instalar un sistema de audio distribuido por toda la casa con software libre y hardware casero. Algo a la altura de los carísimos sistemas propietarios de varias marcas de prestigio pero al alcance de cualquier bolsillo modesto. Una auténtica gozada. Y prácticamente gratis. Envidia, ¿¿eh??

Pero ahora vamos al lío. Lo primero es recabar un poco de información.

1.- Lo primero, ojear el estado del servicio logitechmediaserver. Al parecer no se está ejecutando y cada vez que lo arranco muere inmediatamente:

$sudo systemctl status logitechmediaserver
○ logitechmediaserver.service - Logitech Media Server
     Loaded: loaded (/lib/systemd/system/logitechmediaserver.service; enabled; vendor preset: enabled)
     Active: inactive (dead) since Wed 2022-05-11 00:47:56 CEST; 1s ago
    Process: 113300 ExecStart=/usr/sbin/squeezeboxserver --prefsdir $PREFSDIR --logdir $LOGDIR --cachedir $CACHEDIR --charset $CHARS>
   Main PID: 113300 (code=exited, status=0/SUCCESS)
        CPU: 450ms

May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: If you're running some unsupported Linux/Unix platform, please use the buildme.>
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: script located here:
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: https://github.com/Logitech/slimserver-vendor/tree/public/8.2/CPAN
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: If 8.2 is outdated by the time you read this, Replace "8.2" with the major vers>
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: You should never need to do this if you're on Windows or Mac OSX. If the instal>
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: don't work for you, ask for help and/or report a bug.
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: *******
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]:                         
May 11 00:47:56 blackstone squeezeboxserver[113300]: Exiting..
May 11 00:47:56 blackstone systemd[1]: logitechmediaserver.service: Deactivated successfully.

2.- Para tener una idea de por qué se aborta puedo correr el servidor directamente desde el ejecutable:

$squeezeboxserver
The following modules failed to load: DBI EV XML::Parser::Expat HTML::Parser JSON::XS Digest::SHA1 YAML::XS Sub::Name

Lo que ya me está indicando un problema con la carga de los módulos de Perl el cual, por cierto, está instalado en su última versión.

3.- Veamos un poco más información sobre la versión de Perl actualmente instalada:

$perl -v

This is perl 5, version 34, subversion 0 (v5.34.0) built for x86_64-linux-gnu-thread-multi
(with 50 registered patches, see perl -V for more detail)

Copyright 1987-2021, Larry Wall

Perl may be copied only under the terms of either the Artistic License or the
GNU General Public License, which may be found in the Perl 5 source kit.

Complete documentation for Perl, including FAQ lists, should be found on
this system using "man perl" or "perldoc perl".  If you have access to the
Internet, point your browser at http://www.perl.org/, the Perl Home Page.

Es decir, que tenemos la versión v5.34. ¿Y por qué no cargan los módulos? Pues vaya usted a saber. O mejor aún, búsquelo usted en DuckDuckGo (je, je…)

La primera idea es que la actualización a Ubuntu 22.04 haya implicado un cambio a una versión más reciente de Perl (no comprobado) y que cuando LMS se ejecuta busca los módulos correspondientes a esta versión. Pero como LMS se instaló con una versión de Perl anterior, dichos módulos, simplemente, no están. Así que lo lógico parece reinstalar LMS (y, de paso, instalar la última versión). Sin embargo, esto no parece funcionar…

Así que me fijo en los mensajes de la primera salida, que había pasado por alto, y veo que los muchachos de Logitech en realidad ya me han dejado una pista que seguir, aunque de una manera un pelín críptica. Ubuntu NO es, o al menos hasta la fecha no lo era, una plataforma no soportada para su Media Server (Por eso la primera vez ni seguí leyendo) Pero, como lo cierto es que no está funcionando, empecé a pensar que, de hecho, ahora SÍ que lo es. De modo que me puse a seguir el rastro de migas.

El enlace lleva a un repositorio de github con un software que hay que compilar para parchear la instalación del servidor. También hay un archivo de ayuda (README.md) con unas austeras indicaciones de qué hacer con este software. Así que cloné el repositorio, lo compilé con el script proporcionado (buildme.sh) y realicé la copia de las dos carpetas generadas a la ruta donde squeezeboxserver está instalado, tal como indican las instrucciones. Por cierto, que me costó un poco encontrar la dichosa ruta, así que la dejo anotada aquí:

$cd /usr/share/squeezeboxserver/CPAN/arch/

Curioseando en esta carpeta compruebo, para mi sorpresa, que hay compilaciones instaladas automáticamente con cada una de las versiones anteriores, pero ninguna para la actual versión de Perl, la 5.34. Es decir, que cada instalador ha generado su carpeta con sus módulos salvo la última ¿Y eso por qué? Efectivamente, algo aquí no está funcionando bien. Y, efectivamente, una vez compilado el software y copiado a la ruta en cuestión, mi querido Logitech Media Server vuelve a funcionar. Eso sí, queda sin explicar por qué ya no se incluyen automáticamente estos módulos durante la instalación, si es que los de Logitech han decidido dejar de dar soporte a Ubuntu, si tiene que ver con la versión de Perl o qué, por lo que no sabemos qué pasará cando haya nuevas actualizaciones. Como siempre, cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él. Y si eso… ya lo comentaremos.

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De como me independicé de Google (ii) – Navegar sin temor…

De como me independicé de Google (ii) – Navegar sin temor…

… en el mar es lo mejor 𝅘𝅥𝅰  𝄞 ¿Alguien se acuerda de la canción de los payasos de la tele? Qué tiempos aquellos… en los que se podían surcar los procelosos mares de internet sin tener a un señor de negro subido a la chepa. Por cierto, dejaré un enlace a la canción al final del artículo, por eso de la nostalgia, y tal…

El navegador

Empecemos por el principio. Ahora bien, no voy a meterme a hacer una comparativa en cuanto a navegadores. Si quieres una, hay miles en internet (Si no me crees puedes buscarlas en Google, je, je…). Aquí me limitaré a mostrar algunas conclusiones. Y en este punto lo tengo claro: Mozilla Firefox.

Es un proyecto de código abierto, apoyado por una comunidad madura y comprometida, con un desarrollo de largo recorrido, continuo y con frecuentes actualizaciones. Está construido desde su base con la privacidad como objetivo y aunque quizás no sea de los más espectaculares en rendimiento y prestaciones, funciona francamente bien. Por algo es el navegador predeterminado en Ubuntu y para mí es más que suficiente.

Respecto a los navegadores basados en Chrome diré que hay algunos que son estupendos, pero todos tienen un pequeño inconveniente: y es que están basados en Chrome. Y sí, ya sé que a partir del código abierto de Chrome se puede hacer un buen navegador que no comprometa la privacidad y tal. Pero ya desde el título de esta entrada dejo claro que lo que quiero es alejarme lo más posible de Google así que… ajo y agua.

Migrar desde Chrome a Firefox resulta muy sencillo, ya que el propio Firefox permite realizar la importación de todos los datos de navegación de un navegador a otro. Sin embargo, una de las cosas que quizás tiene peor resueltas es el tema del uso de varios perfiles dentro de una misma cuenta, algo que a mí me resulta muy útil. De hecho, las opciones para crear perfiles y cambiar de uno a otro no están a la vista. Es necesario ingresar en una página local introduciendo la expresión about:profiles en la barra de direcciones. Una solución un tanto rara, la verdad, pero que se arregla añadiendo un marcador a la barra de marcadores. No es elegante pero funciona.

Ni que decir tiene que si queremos mantener una navegación suficientemente privada no basta con utilizar este navegador (ni cualquier otro). Por defecto Firefox adopta medidas como la ocultación de la ubicación y el bloqueo de rastreadores, sin embargo es importante tener mucho cuidado a la hora de instalar complementos que puedan comprometer la privacidad.

El buscador

Pero quizás, incluso antes de pensar en cambiar de navegador merece la pena reflexionar sobre el buscador. ¿Alguien se acuerda de Altavista? ¿O de Yahoo? ¿Cuándo y cómo llegamos a convencernos de que buscar en Internet era equivalente a buscar en Google? Tan acostumbrados estamos que da escalofríos sólo pensarlo.

Y no es cuestión baladí. Aquí conviene tener presente que la privacidad va en dos sentidos (por lo menos): que los buscadores no almacenen nuestras búsquedas es sólo una parte. Luego está la neutralidad de los resultados que el buscador arroja, incluyendo publicidad, o resultados que el buscador deduce que son «más relevantes» para nosotros, como les gusta llamar a estas compañías el hecho de mostrarnos aquella información que más fácil nos va a entrar para satisfacer a un tiempo nuestros impulsos y sus intereses.

(Dejo este enlace a un artículo que me resultó bastante interesante)

Igual que antes, no me enredaré en comparativas y me limitaré a señalar a DuckDuckGo como la opción más interesante. Merece la pena configurarlo como buscador por defecto. Por cierto, existe un complemento para Firefox llamado DuckDuckGo Privacy Essentials que resulta muy interesante instalar. Entre otras cosas, nos va informando de todos los rastreadores y anuncios que nos va bloqueando conforme navegamos, lo cual no hace sino contribuir a ponernos los pelos de punta al hacernos conscientes de hasta qué punto las grandes plataformas se dedicaban a cotillear en nuestras cosas cuando aún no usábamos estas herramientas.

¿Y para el móvil?

En el caso del móvil tenemos tres navegadores que merece la pena utilizar para reemplazar tanto a Chrome como al navegador que traiga nuestro móvil por defecto y que, por cierto, suele ser un churro:

  • Firefox para Android: Muy similar al de escritorio y abierto a múltiples configuraciones. Entre otras cosas, permite sincronizar los datos de navegación y las contraseñas con el resto de navegadores Firefox en otros dispositivos. Muy conveniente, para quien le convenga, claro.
  • Firefox Focus: Una versión del anterior minimalista y muy ligera, preconfigurada para la mayor privacidad y muy cómoda para navegar sin distracciones aunque tenga menos características.
  • DuckDuckGo Privacy Browser: Como podemos imaginar, un navegador que trae por defecto todas las opciones de privacidad habidas y por haber. Pero lo más interesante es que incorpora un widget de búsqueda similar al típico que viene por defecto con Android y que resulta perfecto como sustituto. Sólo por eso ya merece la pena instalarlo, aunque luego usemos otro navegador.

Edición de mayo de 2022: Recientemente he sabido acerca de un acuerdo de sindicación entre DuckDuckGo y Microsoft que impide a la primera compañía bloquear los rastreos por parte de la segunda. Al parecer, esto ocurriría exclucivamente en el navegador de Android y no en los de escritorio, siempre según fuentes de Duckduckgo, claro. Por lo tanto, la mejor opción para Android sigue siendo, siempre en mi humilde opinión, Mozilla Firefox. No obstante, no está de más tener también instalada la aplicación móvil de DuckDuckGo para disponer del widget de búsqueda como sustituto del de Google.

Y en el próximo capítulo espero dedicarme al peliagudo tema de los calendarios y las agendas de contactos. Uno de los anzuelos que más enganchados nos mantienen al ojo que todo lo ve.

Nos vemos pronto. Y de momento, ahora sí, para los nostálgicos, tal y como estaba prometido… la canción:

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Aquel maldito indicador de Dropbox…

Aquel maldito indicador de Dropbox…

Los que llevamos un tiempo funcionando con Dropbox en ubuntu hemos tenido ocasión de ver diversos comportamientos raros con el indicador de la aplicación en el área de notificación. En ocasiones, directamente desaparecía. Otras, el menú no se despliega o no funciona. Normalmente, rebuscando un poco por la red termino encontrando una solución pero, inevitablemente, para la próxima vez que me encuentro con el mismo error en una nueva instalación ya me he olvidado.

Por cierto, decir que escribo esto justo después de instalar la versión 21.10 de Ubuntu y eso me lleva pasando por lo menos desde hace unos seis o siete años… y ahí sigue. Haciendo un poco de historia y revolviendo un poco por Internet, parece que la cosa comenzó en la versión 14.04 y afectaba a los escritorios no Unity. Lo malo es que cuando Unity desapareció definitivamente nadie se molestó en reparar el paquete con lo cual el error ha seguido propagándose hasta nuestros días. Afortunadamente tenemos dos noticias, una buena y otra mejor.

La buena noticia es que la reparación es bastante sencilla y que se aplica en unos minutos. Y la mejor, es que los mantenedores de la distribución Ubuntu Mate han parcheado el paquete en sus repositorios oficiales desde la versión 16.04. Así que tenemos dos maneras de solucionar la cosa:

1.- Aplicamos el apaño a mano, o bien…

2.- …instalamos directamente el paquete de Ubuntu Mate en lugar del habitual. Su nombre es caja-dropbox

Por cierto, que esta información está tomada de este artículo pero por si acaso dejo también el código del apaño aquí a mano. Nunca se sabe…

cp ~/.config/autostart/dropbox.desktop ~/.config/autostart/start_dropbox.desktop
sed -i 's/^Exec=.*/Exec=dbus-launch dropbox start -i/' ~/.config/autostart/start_dropbox.desktop
dropbox autostart n
mkdir -p ~/.local/share/applications/
cp /usr/share/applications/dropbox.desktop ~/.local/share/applications/
sed -i 's/^Exec=.*/Exec=dbus-launch dropbox start -i/' ~/.local/share/applications/dropbox.desktop
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De como me independicé de Google (i) – No sos vos, soy yo.

De como me independicé de Google (i) – No sos vos, soy yo.

Hace unos meses me hacía eco de una curiosa noticia. Google iba a empezar a tomarse la libertad de monitorizar el contenido que mantenemos en Drive por si acaso guardamos algo que ellos puedan considerar «inadecuado». Y en tal caso, podría tomar partido con acciones que irían desde restringir el acceso al contenido ofensivo hasta eliminarlo. Y recordemos… que cuando Google habla de «contenido» se está refieriendo a nuestro material (nuestras fotos, por ejemplo)

Un poco de memoria

Que Google lleva años pasándose nuestra privacidad por el arco del triunfo y que sabe más de nuestra intimidad que nuestro terapeuta no es ningún secreto. Y que nosotros le hemos ido consintiendo cada vez más a cambio de sus servicios «gratuitos», tampoco. No estará mal hacer un poco de memoria:

Antes que nada Google fue el buscador que todos adoptamos ilusionados de manera totalmente acrítica hará como unos veinte años. Un buscador que, por cierto, toma nota de cada búsqueda que hacemos y selecciona cuidadosamente los resultados que nos muestra para que sean «relevantes» para nosotros. Un nosotros que pronto se materializó en una dirección de correo Gmail, también «gratis», alojada en sus servidores, y que se convirtió a efectos prácticos en el carné de identidad dentro del universo Google. Después llegó Chrome, ese estupendo navegador. Y lo digo sin ironías: rápido, ágil, lleno de prestaciones, que nos permitía trasladar nuestra experiencia de navegación de una máquina a otra de manera transparente a golpe de recopilar información sobre cada uno de nuestros gustos construyendo así nuestro «perfil». Y, como no, para todos los que nos afanábamos manejando las agendas de aquellas primeras «palmtop» (hay que ver qué mal envejecen algunos términos) llegaron en nuestro auxilio los servicios de Google Calendar. Menos mal que en cuanto la tecnología de aquellos primeros computadores de mano con teléfono integrado, a los que de pronto todos empezamos a denominar con el hortera anglicismo de «smart phone», empezó a madurar, apareció Google de nuevo con su sistema operativo «gratuito» Android para hacerlos funcionar. Y tan bien funcionaron que pronto integramos toda nuestra agenda, tanto telefónica como de email en Google Contacts, lo que además nos permitía pasar de un teléfono a otro sin perder un solo número. Y hacíamos copia de seguridad de todos nuestros datos en la nube de Google Drive, incluyendo las fotos. Y felices dijimos adiós a aquellos «carísimos» navegadores TomTom y Garmin, adoptando los mapas de Google Maps y su servicio «gratuito» de navegación. Y hubo tal regocijo que pronto todos quisimos que formara parte permanente de nuestro vehículo, así que llegó Android Auto para instalarse en nuestros coches. Y suma y sigue, y seguro que me dejo cosas. ¡Y lo que está por venir!

Algo pasa con Google

Google sabe qué nos gusta, qué miramos, qué nos entretiene, qué nos interesa, con quién nos comunicamos, a qué nos dedicamos, qué horarios tenemos, por dónde nos movemos, adónde viajamos o vamos de vacaciones, dónde vivimos nosotros, nuestra familia y nuestros amigos, cuánto tiempo pasamos en la panadería, en ese bar de mala muerte o en casa de fulanita, dónde caí borracho por última vez o lo poco que salgo de casa y el tiempo que hace que no me como un rosco, a que manifestación decidí ir, o si es que quizás preferí no ir…

Vamos, que no es de ayer precisamente el que tengamos sobrados motivos para recelar de esta compañía. Pero lo de Google Drive… no sé cómo decirlo, ha sido la puntilla, la gota que ha colmado el vaso. Ya sólo faltaba que el día que por la razón que sea lleguen a la nube aquellas fotos que nos hiciéramos mi churri y yo aquel verano en el Pirineo, cuando la euforia debida seguramente a la altitud nos llevó a pensar que era buena idea inmortalizar el momento de chapuzarnos en pelotas en un ibón, llegue el Sr. Google a meter las narices y les eche un vistazo no vaya a ser que le parezcan o le dejen de parecer lo bastante «adecuadas» para existir en su exquisita nube. Como si ese maldito criterio moralista y puritano que lo está embarrando todo tuviera que perseguirnos también a nuestra alcoba digital. Bueno, pues hasta aquí hemos llegado. Igual que hay cosas en la vida que es mejor no ver, también hay experiencias por las que es mejor no tener que pasar. Y para los que penséis que exagero, molestaros en echar un vistazo a sus políticas, sobre todo la parte en la que dice eso de que «podemos revisar el contenido y tomar las medidas que estimemos oportunas», teniendo en mente que esto incluye su servicio Drive, ese lugar donde el común de los mortales guarda su material más intrascendente pero también el más personal.

Así que aquí estoy, embarcado en una trayectoria que ha de llevarme poco a poco, o eso espero, a la independencia total de Google y su omnipresente actitud vigilante cual ojo de Sauron. Trayectoria que en su momento ya recorrí con Microsoft con notable éxito, aunque por razones diferentes.

Lo que empezó siendo una entrada en la que recoger algunas conclusiones para que no cayeran en el olvido ha terminado convirtiéndose en la crónica de un peregrinaje en busca de un uso más libre y neutro de la red. Una red que, para quienes la vimos aterrizar en medio de nuestras vidas, nunca debería haber dejado de encarnar ese espíritu de interconexión y libertad con el que todo empezó. De manera que dedicaré varias entradas, una por cada etapa del camino, y a medida que las vaya publicando, las iré enlazando también desde aquí.

Empezamos:

  1.  De como me independicé de Google (ii) – Navegar sin temor…

 

 

 

 

 

 

 

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Utilidades de sistema

Utilidades de sistema

Ampliar partición de sistema

Al instalar según que versión de Ubuntu (me consta que pasa con varias de ellas) puede ocurrir que, al dejar los ajustes por defecto para el particionado que proporciona el asistente de instalación, nos encontremos con que la partición de sistema no está utilizando la totalidad del disco duro. La última vez que me ocurrió tal cosa fue con una de las versiones de la distribución LTS 20.04, dejándome reducido un disco de 250Gb a la mitad, pero sé de gente que le ha ocurrido encontrarse con particiones de sistema ridículamente pequeñas en algunas versiones de la distribución 18.

Sea como fuere, es muy probable que deseemos aumentar el tamaño de nuestra partición al máximo disponible. Afortunadamente, el sistema LVM hace que esta tarea resulte sencilla, pudiéndose hacer al vuelo y sin siquiera tener que reiniciar la máquina.

Empezamos por redimensionar el volumen lógico para usar la totalidad del grupo, que coincidirá con el tamaño del disco. Esto se puede hacer de dos maneras. O entramos en la consola de LVM…

sudo lvm
lvm> lvextend -l +100%FREE /dev/ubuntu-vg/ubuntu-lv
lvm> exit

…0 bien tecleamos el comando directamente, que viene a ser lo mismo:

sudo lvm lvextend -l +100%FREE /dev/ubuntu-vg/ubuntu-lv

A continuación, redimensionamos la partición para que ocupe todo el volumen disponible:

sudo resize2fs /dev/ubuntu-vg/ubuntu-lv
resize2fs 1.45.5 (07-Jan-2020)
Filesystem at /dev/ubuntu-vg/ubuntu-lv is mounted on /; on-line resizing required
old_desc_blocks = 15, new_desc_blocks = 29
The filesystem on /dev/ubuntu-vg/ubuntu-lv is now 60655616 (4k) blocks long.

Y… ya está! Ya podemos comprobar el nuevo tamaño de nuestras particiones con

df -h
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