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De como me independicé de Google (ii) – Navegar sin temor…

Un pequeño compendio de las aplicaciones que he encontrado más convenientes para una navegación segura, confiable y privada.

… en el mar es lo mejor 𝅘𝅥𝅰  𝄞 ¿Alguien se acuerda de la canción de los payasos de la tele? Qué tiempos aquellos… en los que se podían surcar los procelosos mares de internet sin tener a un señor de negro subido a la chepa. Por cierto, dejaré un enlace a la canción al final del artículo, por eso de la nostalgia, y tal…

El navegador

Empecemos por el principio. Ahora bien, no voy a meterme a hacer una comparativa en cuanto a navegadores. Si quieres una, hay miles en internet (Si no me crees puedes buscarlas en Google, je, je…). Aquí me limitaré a mostrar algunas conclusiones. Y en este punto lo tengo claro: Mozilla Firefox.

Es un proyecto de código abierto, apoyado por una comunidad madura y comprometida, con un desarrollo de largo recorrido, continuo y con frecuentes actualizaciones. Está construido desde su base con la privacidad como objetivo y aunque quizás no sea de los más espectaculares en rendimiento y prestaciones, funciona francamente bien. Por algo es el navegador predeterminado en Ubuntu y para mí es más que suficiente.

Respecto a los navegadores basados en Chrome diré que hay algunos que son estupendos, pero todos tienen un pequeño inconveniente: y es que están basados en Chrome. Y sí, ya sé que a partir del código abierto de Chrome se puede hacer un buen navegador que no comprometa la privacidad y tal. Pero ya desde el título de esta entrada dejo claro que lo que quiero es alejarme lo más posible de Google así que… ajo y agua.

Migrar desde Chrome a Firefox resulta muy sencillo, ya que el propio Firefox permite realizar la importación de todos los datos de navegación de un navegador a otro. Sin embargo, una de las cosas que quizás tiene peor resueltas es el tema del uso de varios perfiles dentro de una misma cuenta, algo que a mí me resulta muy útil. De hecho, las opciones para crear perfiles y cambiar de uno a otro no están a la vista. Es necesario ingresar en una página local introduciendo la expresión about:profiles en la barra de direcciones. Una solución un tanto rara, la verdad, pero que se arregla añadiendo un marcador a la barra de marcadores. No es elegante pero funciona.

Ni que decir tiene que si queremos mantener una navegación suficientemente privada no basta con utilizar este navegador (ni cualquier otro). Por defecto Firefox adopta medidas como la ocultación de la ubicación y el bloqueo de rastreadores, sin embargo es importante tener mucho cuidado a la hora de instalar complementos que puedan comprometer la privacidad.

El buscador

Pero quizás, incluso antes de pensar en cambiar de navegador merece la pena reflexionar sobre el buscador. ¿Alguien se acuerda de Altavista? ¿O de Yahoo? ¿Cuándo y cómo llegamos a convencernos de que buscar en Internet era equivalente a buscar en Google? Tan acostumbrados estamos que da escalofríos sólo pensarlo.

Y no es cuestión baladí. Aquí conviene tener presente que la privacidad va en dos sentidos (por lo menos): que los buscadores no almacenen nuestras búsquedas es sólo una parte. Luego está la neutralidad de los resultados que el buscador arroja, incluyendo publicidad, o resultados que el buscador deduce que son «más relevantes» para nosotros, como les gusta llamar a estas compañías el hecho de mostrarnos aquella información que más fácil nos va a entrar para satisfacer a un tiempo nuestros impulsos y sus intereses.

Igual que antes, no me enredaré en comparativas y me limitaré a señalar a DuckDuckGo como la opción más interesante. Merece la pena configurarlo como buscador por defecto. Por cierto, existe un complemento para Firefox llamado DuckDuckGo Privacy Essentials que resulta muy interesante instalar. Entre otras cosas, nos va informando de todos los rastreadores y anuncios que nos va bloqueando conforme navegamos, lo cual no hace sino contribuir a ponernos los pelos de punta al hacernos conscientes de hasta qué punto las grandes plataformas se dedicaban a cotillear en nuestras cosas cuando aún no usábamos estas herramientas.

¿Y para el móvil?

En el caso del móvil tenemos tres navegadores que merece la pena utilizar para reemplazar tanto a Chrome como al navegador que traiga nuestro móvil por defecto y que, por cierto, suele ser un churro:

  • Firefox para Android: Muy similar al de escritorio y abierto a múltiples configuraciones. Entre otras cosas, permite sincronizar los datos de navegación y las contraseñas con el resto de navegadores Firefox en otros dispositivos. Muy conveniente, para quien le convenga, claro.
  • Firefox Focus: Una versión del anterior minimalista y muy ligera, preconfigurada para la mayor privacidad y muy cómoda para navegar sin distracciones aunque tenga menos características.
  • DuckDuckGo Privacy Browser: Como podemos imaginar, un navegador que trae por defecto todas las opciones de privacidad habidas y por haber. Pero lo más interesante es que incorpora un widget de búsqueda similar al típico que viene por defecto con Android y que resulta perfecto como sustituto. Sólo por eso ya merece la pena instalarlo, aunque luego usemos otro navegador.

Y en el próximo capítulo espero dedicarme al peliagudo tema de los calendarios y las agendas de contactos. Uno de los anzuelos que más enganchados nos mantienen al ojo que todo lo ve.

Nos vemos pronto. Y de momento, ahora sí, para los nostálgicos, tal y como estaba prometido… la canción:

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